sábado, 24 de junio de 2017

viernes, 23 de junio de 2017

urgencias





Es extraño. Quisiéramos unos minutos más en aquel lugar de dolor para acabar el dibujo. Pienso que, bien equipado de cuadernos y bolis ignífugos, llevaría alegremente la eternidad del infierno.

jueves, 22 de junio de 2017

cosecha diaria (54)


Primeros tomates, últimas lechugas (crecidas del tronco de las cortadas), calabacines y ajos.

miércoles, 21 de junio de 2017

eduardo comparte sus cuadernos


Como pasara en otros tiempos, el cartero me llena el buzón de alegría. Eduardo Salavisa me ha mandado esta síntesis publicada de sus cuadernos de América Latina. De lo que queda de ellos, pues le levantaron una mochila con los seis cuadernos rellenados de México a Colombia, mientras se quedó dormido en la estación de buses de Pasto. Y es que en los viajes no conviene relajarse, pues es cuando perdemos ese punto de alerta, cuando pasan estas cosas. Para mí, los últimos días de viaje, a partir de las dos semanas, son los más peligrosos, pues estamos en ese punto en que la felicidad nos afloja la tensión. Fue en estos días cuando abandoné en un banco de La Habana un cuaderno sustancioso con dos viajes a Cuba y una especie de diccionario visual de soneros cubanos y en un banco de Uyuni un cuaderno con los relatos y dibujos que había hecho de La Paz hasta allí. Afortunadamente acababa de autoenviarme por correo en La Paz, a la dirección de mis hermanos, un cuaderno grueso que había rellenado desde Quito hasta la capital boliviana, junto a unos coches de madera y hojalata que hacían con sus manos los presos. Reconozco esa especie de angustia y desazón de no saber qué hacer en un país extraño a la vez que vamos idealizando injustamente el contenido del material perdido. Yo huí de Bolivia esa misma noche y atravesé la frontera de Argentina, mientras trataba de quitarme de la cabeza aquellos dibujos de La Paz, Sucre, Potosí y el salar de Uyuni, autoconvenciéndome de que lo importante era el viaje, y aún quedaba mucho por delante.

Ahora vuelvo a disfrutar muchos lugares recorridos desde la mirada de otro viajero, con una idea del viaje parecida a la mía, en la que no se va ningún sitio sino que se hace un camino, día a día. Los cuadernos de Eduardo están llenos de instantáneas, de pequeñas y rápidas anotaciones con la frescura del viajero sorprendido sin ninguna misión de antemano, con la libertad del boceto privado, con la invisibilidad del reportero. Es algo que me extraña, que sabiendo que algún día los publicará, pueda conseguir esa frescura de lo efímero, de lo que muere al instante y nos concede la libertad. Creo que el saber que otros lo verán condiciona la frescura del cuaderno, lo va haciendo más decorativo, más estético, más pretencioso, hasta perder su esencia. Eduardo consigue que no suceda (creo que ayuda que sepamos que hay una selección de páginas elegidas).

Gracias. Y vete aligerando la mochila, mandando los cuadernos por correo, igual que lavamos la ropa, nos negamos a comprar objetos y vamos tirando por el camino todo lo que no es necesario.

martes, 20 de junio de 2017

en el jardín


Las casas de mis hermanos entre árboles, dibujadas con lapicero mojado.

el cuaderno de joan didion



En el verano de 1970 Joan Didion estuvo viajando en coche durante un mes por el sur de Estados Unidos, Luisiana y Misisipi, sobre todo, algo de Alabama. Iba con su marido, el novelista John Gregory Dunne, y no tenía un encargo de ninguna revista, ni tampoco un propósito claro. Durante el viaje tomó notas en un cuaderno, borradores que no estaba segura de para qué podían servirle. Unas veces las notas eran entradas de diario; otras, observaciones breves, resúmenes de conversaciones escuchadas en una cafetería, o junto a la piscina de un hotel, o en la peluquería.

No tener propósito ni itinerario definidos le permitió una libertad que no se habría permitido al trabajar en una crónica. El azar de lo que veía y escuchaba y la inmediatez sin premeditación de lo que iba escribiendo se conjugaban, sin que probablemente ella se diera cuenta, en una instantaneidad fragmentaria de fotografías. En Nueva Orleans vio desde la acera un coche que se empotraba contra una pared y una mujer al volante que sacudía la cabeza y se quedaba muerta en el acto. En la piscina de un motel se fijó en que había algas y colillas de tabaco. Al final de un camino de tierra ella y su marido se encontraron en un criadero de serpientes. Junto a una gasolinera una niña descalza, con un vestido de tela floja que le llegaba más abajo de las rodillas, llevaba en la mano una botella vacía de Sprite. Una señora negra estaba sentada en el porche de su casa decrépita en un asiento arrancado de coche. En las reuniones sociales los hombres hablaban de sus hazañas de cacería o de pesca y las mujeres de niños y de recetas de pasteles. En el bar, junto a la piscina de otro motel, un grupo de hombres bebe y murmura juntando mucho las cabezas y señalando a Didion, que lleva el pelo largo y suelto y va en biquini. 

Las notas de aquel viaje se quedaron durante 46 años olvidadas en un cuaderno. 



lunes, 19 de junio de 2017

más cosas sobre burns

El regreso de la mujer del gato 1979




De 1976 a 1977, Burns, estudió fotografía en el Evergreen State College en Olympia, Washington, con dos compañeros que serían futuros dibujantes populares Lynda Barry y Matt Groening, con quien trabajó en la revista Campus Cooper Point Journal. También logró un post-grado en las artes de la Universidad de California en Davis entre 1977 y 1979. Durante un tiempo fue principalmente activo como fotógrafo e ilustrador. Su interés en los cómics resurgió después de hacer los cómics de fotos 'Regreso de la mujer del gato' (1979) y 'mal educado' (1979). Esta última historia le demostró que era capaz de contar un relato cautivador. En 1980 dibujó 'Misterios de la carne', que vio la publicación en la revista de punk Otra sala de Oakland, California. Su trabajo llamó la atención de Art Spiegelman, que le dio la oportunidad de publicar en su prestigiosa revista RAW. En 1981 debutó en su tercera edición. Más tarde haría una portada.


En 1982, Burns se trasladó a Francia, donde publicó en Metal Hurlant. En 1983, el año que Hergé murió, dibujó un personal homenaje a Tintín, como parte de una gran exposición, 'El museo imaginario de Tintín, organizada en Barcelona por la Fundación Joan Miró. Entre 1984 y 1986, Burns vivió en Roma, donde se involucró con Lorenzo Mattotti en el grupo Valvoline´s. Sus cómics se publicaron en varias revistas europeas, tales como Frigidaire, Alter Alter y Dolce Vita (Italia), El Víbora (España) y Schwermetall (Alemania). De regreso a su país de origen, Burns enseñó diseño de cómics en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York. A finales de la década su notabilidad había aumentado.

Burns encontró su lugar en la década de 1980: dibujar cómics de terror retro-1950. Las historias tienen lugar en la vecindad suburbana blanca estadounidense aparentemente "normal", usando clichés de valores que se encuentran en los libros de historietas de la época. Maridos fumadores de pipa, amas de casa, dóciles niños pequeños inocentes, adolescentes rebeldes, científicos locos, detectives duros, monstruos grotescos ... Sus dibujos se parecen a cualquier producto recto y liso fabricado en serie a partir de ese período de tiempo. Sin embargo, este ambiente mundano se tuerce en algo mucho más horrible e incómodo. Los personajes de sus cómics tienen algo de otro mundo, incluso las personas que no serán monstruos. Este efecto desconcertante se logra en parte por el estilo de arte de Burns. Como Lynda Barry escribió una vez: "No se puede creer que una persona podría hacerlo con las manos humanas regulares. Es el tipo de dibujo que habría asustado a los niños de la escuela primaria, no sólo porque las imágenes sean tan inquietantes sino porque son también están hechas a la perfección". Para Burns las historias deben funcionar en un nivel inconsciente también, lo que revela verdades más ocultas a la audiencia en el final. Muchos de sus cómics se sienten como una pesadilla. Y, sin embargo, por debajo de las emociones baratas los verdaderos horrores acechan. Subyacen temas como la alienación, la presión de grupo, la angustia y las ansiedades sexuales de la pubertad se deslizan a través de los cuentos. 


Burns también probó con los cómics semanales. En 1982 se realizó una serie de dibujos animados en negro para la revista The Rocket Seattle, publicada bajo el nombre de 'Mutantis'. Una de sus historias, 'Burn Again' (1989), se publicó en pequeños magazines. La prensa religiosa forzó para cancelarla a mitad de camino, a causa de una trama sobre las personas con ampollas con la forma de la cara de Jesús y un Dios de un solo ojo. Como resultado, los lectores tuvieron que esperar el final hasta que fue publicada en formato de libro. Burns dejó todas las restricciones cuando hizo dos cómics de cruce con Gary Panter en los años 90. También en los 90, dibujó la portada del álbum de Iggy Pop 'ladrillo por ladrillo' e ilustra un artículo de Time y en The New Yorker, LA Weekly y Esquire y fue diseñador de concepto para una interpretación modernizada del ballet de Tchaikovsky 'El cascanueces', titulado 'La tuerca dura'.

En los 2000 hace 'X'ed Out', que se remonta a los primeros recuerdos de Burns como niño. Su aspecto visual está claramente influenciada por Tintín. La historia gira en torno a un joven artista que se recupera de una lesión en la cabeza. Por la noche está plagado de pesadillas intensas que hacen referencia tanto a los traumas personales, así como la iconografía de Hergé. En 2007, junto con Lorenzo Mattotti , Marie Caillou, Blutch, Pierre di Sciullo y Richard McGuire, Burns co-dirigió la película de animación francesa 'Peurs du noir', una antología de seis historias de horror.


sábado, 17 de junio de 2017

el bar del viejo martín

moda sucia y viscosa

La organización europea Changing Markets Foundation ha realizado el informe "Moda sucia: la contaminación en la cadena de suministros del textil está intoxicando a la viscosa", en cuya versión española ha colaborado Ecologistas en Acción, en el que denuncia el impacto mortal que suponen los desechos de productos químicos peligrosos y los gases tóxicos de las fábricas asiáticas. La fundación ha recogido pruebas en algunas zonas de Indonesia, China e India, que muestran la contaminación en la producción de la viscosa, el rayón, sustancia muy utilizada en la cadena de suministros textiles.

El estudio subraya las relaciones existentes entre fábricas contaminantes y las mayores cadenas de ropa europeas y norteamericanas, como H&M, Zara/Inditex, ASOS, Levi's, United Colors of Benetton y Dockers, entre otras. Concretamente, señala que H&M compra directamente a siete de las fábricas contaminantes que se han investigado e Inditex a cuatro.

Esto mostraría que, aunque varias de estas marcas se han comprometido a utilizar pulpa de madera ecológica para producir la viscosa, los procesos de fabricación que se utilizan siguen ignorándose en buena medida y apenas se tienen en cuenta a la hora de elegir a las empresas que abastecen el producto. Mientras tanto, el mercado de la viscosa aumenta. Se estima que crecerá de 13.450 millones de dólares en 2016 a 16.780 millones de dólares para 2021. Además, se encuentra muy concentrado. Solo once empresas controlan el 75% de su producción mundial.