domingo, 25 de febrero de 2018

sábado, 24 de febrero de 2018

ermita santuario de nuestra señora de alarcos








En lo alto del cerro de Alarcos, a 10 Km de Ciudad Real, en la margen izquierda del río Guadiana. De un estilo gótico austero cisterciense de entre los siglos XIII y XIV, es un templo, actualmente desacralizado, de cruz latina, con naves desiguales, la central es más alta y ancha que las dos laterales y están separadas entre ellas por diez pilares macizos de base octogonal que sirven de soporte a ocho arcos apuntados, construidos con piedra caliza. Los capiteles, tardo románicos, tienen relieves vegetales entre los que asoman algunos personajes. Tiene tres portadas; la primera, en el lado de epístola, y la segunda a los pies de la iglesia, tienen arcos apuntados sobre jambas de sillería; la tercera, en el lado del evangelio tiene un arco rebajado, alfiz y está construida enteramente de ladrillo. A los pies del templo y sobre la puerta, destaca su gran rosetón de tracería, reundido dentro de un marco cuadrado, está formado por diecinueve lóbulos tallados en piedra. Fue copiado por el rosetón de la Catedral de Ciudad Real. La fachada sureste, tiene un porche sustentado por ocho columnas de piedra, que continua con la techumbre de la iglesia, de artesonado simple y cubierta de teja. Originalmente era de traza mudéjar con alfarjes pintados. La techumbre se encuentra muy restaurada y está formada por un artesonado muy simple; el original era de traza mudéjar con alfarjes pintados tal y como se conservan en una de las capillas laterales.

viernes, 23 de febrero de 2018

poblado ibero de alarcos


Los oretanos, el pueblo Ibérico que vivía en esta zona de la Península antes de la romanización, levantaron en el cerro de Alarcos en Ciudad Real un poblado mucho más importante de lo que se creía hasta ahora a partir del siglo VI antes de Cristo. Suelos empedrados y calles que siguen el trazado de la ciudad comunicaban las viviendas con el santuario, era una zona muy urbanizada.

“Se ve que la estructura enlazaba con el antiguo poblado y que probablemente las estructuras del santuario son más importantes que en la zona excavada hasta ahora”, ha explicado esta tarde Teresa Chapa, profesora de Prehistoria de la Complutense
.

El poblado ibérico de Alarcos es coetáneo con el Cerro de las Cabezas en Valdepeñas, Sisapo y de muchos yacimientos de la Andalucía Oretana y Mediterránea. “Sabemos que en el cerro hubo población desde el siglo Octavo antes de Cristo y sobre todo desde el siglo VI hasta Jesucristo, cuando se produjo la romanización que aquí fue tardía y supuso el fin de este mundo”. Lanza. Diario de La Mancha


Situado en un enclave estratégico, en un cerro elevado en la margen izquierda del río Guadiana, fue un lugar idóneo para el asentamiento de grupos humanos, que lo ocuparon desde la Edad de Bronce.
El desarrollo de la cultura ibérica, fechada entre los soglos VI y III ac, ha dejado valiosos vestigios de los que sobresalen los restos de un santuario, una necrópolis y un gran sistema viario.

Las casas del oppidum ibérico, de forma rectangular, tienen una o dos habitaciones con zócalos de piedra, paredes de sdobe y techo vegetal. se organizan en torno a calles pavimentadas con lajas de cuarcita o caliza. En su interior se han encontrado los materiales utilizados por sus habitantes, como cerámicas, útiles de bronce y hierro, de hueso, etc. recientemente se han descubierto seis túmulos de una necrópolis con restos óseos humanos en un enterramiento completo con urna y una falcata como ajuar funerario, expuesta en el Museo de Ciudad Real. 
ciudadreal.es


Su templo fue utilizado hasta el siglo I después de Cristo. En su santuario íbero, han aparecido cerámicas de los íberos turdetanos y vastetanos, además de griegas y romanas. Los hallazgos arqueológicos íberos hechos en Alarcos, de gran importancia que lo sitúan entre los primeros yacimientos ibéricos de España, están depositados y expuestos en el Museo Provincial de Ciudad Real. Ciudad Real Cultural


Los íberos, que eran politeístas, también tenían santuarios con estructuras distintas, más grandes, a las de las viviendas, “también estamos encontrando muchos exvotos, como en la emita medieval, figuras de hombre o mujer que se ofrecían a los dioses para tener una buena cosecha o para conseguir suerte en la batalla, o para curarse de alguna enfermedad, como ahora”, dice la profesora que aclara: “No hay una parte ibérica y otra medieval; estamos en un yacimiento íbero-medieval, las capas superficiales son medievales y conforme vamos profundizando en la tierra vamos encontrando lo ibérico y las cosas más antiguas que hay debajo”.

El nombre de la oppidum ibérica de Alarcos (ciudad fortificada) no está claro, “lo que sí sabemos es que debía ser la ciudad más importante con diferencia de esta zona del Valle Alto del Guadiana. Además aquí tenemos ocupación desde el siglo VI hasta el siglo I antes de Cristo, la secuencia completa de la civilización. Macarena Fenández también habla de la importancia de la ciudad, “es una de las grandes ciudades fortificadas y con un área de influencia grande porque es el poblado más grande en muchísimos kilómetros”. 
Macarena Fernández, coodirectora de excavaciones arqueológicas en el yacimiento y responsable de la parte ibérica en el diario Lanza.

En los dibujos una calzada del oppidum con los cimientos de las casas y santuario con la muralla medieval como fondo.

jueves, 22 de febrero de 2018

fraguas, herrerata de palabros

Mal despierte, de infausto día. Álex Grijelmo en El País le hace un bonito homenaje como creador de un vocabulario propio, incluso una grámática, mucho más cercanos.

el arte esquemático y la escritura





La escritura en su prólogo utilizó los símbolos ideográficos o mnemónicos que el hombre usó en el Paleolítico Superior y el Neolítico: la pintura esquemática. A esto se le ha llamado Protoescritura.

Posiblemente comunicaban ideas y conceptos entre distintos grupos repitiendo siempre los mismos signos. Fueron usados durante unos 20.000 años y entre ellos hay signos que hacen referencia a cosas abstractas. Se ha compilado, durante veinte años, un Signario de la Escritura Lineal Paleolítica (ELPA) con 88 signos.

En 2005, en china, se descubrieron unos signos grabados en el caparazón de una tortuga datados en el 6.000 ac, en unas tumbas neolíticas de Jiahu y Banpo. La escritura china está formada por miles de pictogramas, cada uno de ellos es un morfema, la unidad mínima con significado. Algunos de ellos aparecen ya en ese caparazón.

Según las investigaciones de Pablo José Ramírez, arqueólogo e investigador de la Universidad de Sevilla, la escritura tartesia tiene su origen en el arte prehistórico de la Península Ibérica, con la que comparte más de cuarenta signos, la práctica totalidad de su alfabeto, tras ocho años comparando el alfabeto tartesio -reflejado en la totalidad de las estelas conocidas y documentadas- con símbolos prehistóricos que van desde el neolítico antiguo hasta el final de la Edad del Bronce. Manifestaciones simbólicas como la representación del sol, la rueda, las estrellas, el motivo en zigzag y figuras con forma de escalera se encuentran tanto en el arte prehistórico como en los epígrafes escritos de las estelas tartesias. Incluso el signo de la persona con una línea vertical en la cabeza que se dijo proceder del phi griego. Hasta ahora se ha visto como fruto de la colonización cultural de fenicios y griegos, siendo en realidad la propia simbología local la base del código linguístico.

En Fuencaliente, Ciudad Real, tenemos muchos ejemplos de esa pintura esquemática en Peña Escrita y la Chorrera de los Batanes. No hay rayados o grabados, son pinturas rojizas hechas con arcillas ricas en óxido de hierro que fueron descubiertas en 1783 por el cura párroco de Montoro, López de Cárdenas, mientras realizaba una recogida de minerales y otras antigüedades para el Conde de Floridablanca que, a instancias del rey Carlos III, estaba organizando el gabinete de Historia Natural en Madrid. A él se deben las primeras copias de pinturas rupestres esquemáticas conocidas en la Península y probablemente en el mundo.

Imágenes: Superior en negro, signos de la llamada escritura Banpo; en rojo, aproximación a las pinturas de Fuencaliente (no es un calco); e inferior negro, escritura tartésica.

miércoles, 21 de febrero de 2018

historia de una puerta










                                                                                                                                                                                                En el año 1300, los colmeneros de Toledo y Talavera de la Reina, continuamente asaltados por los bandidos de los Montes de Toledo, crean la Santa Hermandad, a la que se unió en 1304 Ciudad Real en defensa de sus intereses. Fernando IV de Castilla y León les concedió el Derecho de Asadura, por el que se podían cobrar en carne de los ganados que pasasen o pastasen en los Montes de Toledo. Carlos I les concedió las Penas de Cámara. Refundida por los Reyes Católicos en 1496, pasa a llamarse Santa Real Hermandad Vieja y como fin garantizar la seguridad en los caminos de España. Tenía jurisdicción para perseguir a todos aquellos que delinquían en el campo, pero no en las ciudades, que tenían sus propios aguaciles.

Desde finales del siglo XV hasta 1934, la Santa Hermandad de Ciudad Real tuvo su propia cárcel en la calle Ruiz Morote, justo enfrente de la Puerta del Perdón de la Iglesia de San Pedro, llamada así por la costumbre de solicitar la noche antes de la ejecución de un reo el dinero para su entierro así como el perdón para su alma, por parte de una Cofradía que ponía una mesa para recaudar el dinero debajo de dicha puerta. En Ciudad Real la Hermandad tenía 50 hermanos. Su uniforme comprendía una casaca con las mangas verdes. De ahí la expresión A buenas horas mangas verdes cuando alguien llegaba cuando todo había pasado.

Ser hermano suponía un gran prestigio social pues un requisito era ser de buena familia y no haber delinquido. A cambio estaban exentos de algunos tributos y excluidos de los sorteos de quintos. Tenían la facultad de apresar, juzgar y condenar a muerte a los reos en el propio campo.Ya en declive, desapareció por un real decreto de disolución de la Reina Isabel en 1835.

Su cárcel sería, tras su disolución, la Prisión Provincial. Este sitio es el mismo en que se vio, durante muchos años, la Cárcel de Partido, y con el tiempo Prisión Provincial, de triste historia. Sus condiciones inhumanas, antihigiénicas, la lobreguez de su ambiente, amén de su fealdad, la convertían en un edificio molesto, húmedo, inseguro. Constituía un peligro en el centro de la ciudad. Ofrecía también la desagradable repetición de los desfiles de los reos, en cuerda de presos, al ser conducidos a la Sala de Audiencia, ubicada en la calle de la Mata que llamábamos de Sauco Díez. Y no podía pasar desapercibido tan vetusto edificio. En la portada, como de iglesia o convento, con sus tres escalones obre el nivel de la calle, existía un frontispicio que tenía escritas en letras capitales, aquel pensamiento que se atribuye a Concepción Arenal y que decía así: Por no frenar su pasiones/ viene el hombre a mis prisiones/ sus crímenes aborrece,/ más al preso compadece, cuenta C.C.G. en el Boletín de Información Municipal de Ciudad Real de diciembre de 1969.


Su gran puerta de madera claveteada se mantuvo hasta su derribo a finales de los 60, contruyéndose en su lugar la Delegación Provincial de Hacienda, llevando su puerta hasta la portada exterior de la Ermita de Nuestra Señora de Alarcos, como única entrada de un recinto amurallado, junto a una torreta campanario. Esta ermita se mandó construir por el rey Alfonso VIII de Castilla en el siglo XII, de estilo románico rural, con columnas bizantinas (cuyos capiteles del atrio aún existían en la remodelación en los años 80, pero alguien se las llevó a su chalet). Su portada se conserva en la Catedral de Ciudad Real siendo conocida también cómo La Puerta del Perdón. Destruida la iglesia por los almohades tras la derrota de Alarcos en 1195, se reconstruye con el estilo gótico austero cisterciense de la Orden de Calatrava después de la victoria de Las Navas de Tolosa, en las que la orden de soldados freires aportase un gran número de lanzas. Mantiene elementos tardo románicos en sus capiteles y otros añadidos de los siglos XV y XVII.

Siendo propiedad de Ayuntamiento de Ciudad Real desde 1860, en que se habilita el templo (completamente abandonado) con fondos provinciales y donativos de fieles, se vuelve a intervenir en los años 80, al ser declarada Bien de Interés Cultural, sacando su artesanado mudéjar de la techumbre y eliminando su muralla exterior, incluida nuestra puerta de madera, con su portada del recinto amurallado de la ermita, que lo será ahora de otra de las dependencias del centro de interpretación del Parque Arqueológico de Alarcos y Calatrava (que incluye los yacimientos del Bronce, una ciudad-santuario ibérica, la ciudad medieval, la fosa común de la batalla de Alarcos y la ermita gótica del siglo XIV).

Relación de dibujos: 1. Portada de la Prisión Provincial, antes cárcelde la Santa Hermandad de Ciudad Real. 2. Portada del recinto exterior de la ermita de Alarcos. 3. La misma portada desde dentro del recinto. y 4. Situación actual de la puerta en el centro de interpretación del Parque Arqueológico de Alarcos y Calatrava.

Ciudad Real Cultural y El Sayón 

martes, 20 de febrero de 2018

barroco en ciudad real

Mis figuras favoritas del siglo XVII en el Museo del Antiguo Convento de la Merced de Ciudad Real. Tres anónimos: una pintura de una señora de la nobleza y las esculturas de madera policromada de Juan el Bautista y la Virgen, sufriendo, y un San Pedro con aspecto nórdico.

lunes, 19 de febrero de 2018

los ídolos de cartón de siret


                                                                            Estos hermosos patrones de ídolos hechos en cartón y manuscritos a lápiz fueron confeccionados por el arqueólogo Luis Siret en la preparación del catálogo que presentaría en la Exposición de Arte Prehistórico Español en la Biblioteca Nacional de Madrid organizada en 1921 por la Sociedad de Amigos del Arte, en su apartado de Religiones Neolíticas de Iberia. Cada silueta de cartón corresponde a un ídolo encontrado en el yacimiento nombrado en la parte superior de cada uno.                                                                                                                                     El arqueólogo e ilustrador  belga Luis Siret y Cels (1860-1934) está considerado como el padre del Museo de Almería pues llegó a esta ciudad con su hermano para trabajar como ingeniero de minas y, durante cincuenta años y con la ayuda de su hermano y de su excavador Pedro Flores, investigó yacimientos paleolíticos, neolíticos, calcolíticos y del bronce en Campos, Tres Cabezos, Fuente Álamo, Fuente Bermeja, Lugarico Viejo, Gatas, El Oficio, Cuartillas, Fonelas, Zájara, Ifre, Parazuelos, Zapata, La Pernera, Mojácar, Almizaraque, Palacés, El Argar, La Gerundia, El Gárcel, Los Millares, así como en varias cuevas (cueva Perneras, cueva de los Toyos, etc.) y en un yacimiento de la época de las colonizaciones púnicas y romanas con numerosas tumbas: Villaricos. Su extraordinaria colección se expone actualmente en el Museo de Almería, el Museo Arqueológico Nacional y en otros museos del mundo como el de Bruxelas, Londres o Berlín.

En el MAN tiene además un importante archivo de notas, textos, estudios y dossieres sobre arqueología. En sus álbumes de láminas y cuadernos se recogen gran cantidad de ilustraciones de objetos hallados en las excavaciones, dibujos, croquis, comparaciones entre piezas y yacimientos, notas bibliográficas... que usó constantemente como material de trabajo y que pueden hojearse virtualmente en la web del museo.                                                                                                                                                                                            A la derecha: Cartel realizado por Francisco Benítez Mellado para la Exposición de Arte Prehistórico Español de 1921. © Museo Nacional de Antropología, Archivo Sociedad de Amigos del Arte.


Archivo Siret del Museo Arqueológico Nacional

domingo, 18 de febrero de 2018

una mañana en corea del norte

Después de atravesar el control de maletas, bolsos y abrigos, pasamos el de los billetes. Una pistola láser ilumina de rojo un código de barras. Las puertas del tren se abren automáticamente y entramos en manada. Hay una gran confusión con los vagones y los asientos. Algún burócrata gracioso, o vago, lo ha liado todo y nadie encuentra su sitio. La gente va y viene despistada. Alguien dice que no existen esos números en los coches indicados, que no es la primera vez que ocurre y que lo mejor es sentarse en cualquier plaza libre. El revisor no pasará. Los viajeros se van sentando poco a poco desconfiados.

Llegamos a la Gran Estación. Los viajeros bajan con prisas, apelotonadamente, empujándose. Hacen rodar unas grandes maletas siguiendo las flechas de salida y luego las que indican el metro, un rectágulo azul dentro de un rombo rojo, entre un montón de tiendas custodiadas por la policía. Para pasar hay que cruzar unos tornos como los de contar ovejas. Para otro tren. Las puertas resoplan al abrirse. La gente se empuja para conseguir un hueco. Lee o escribe en los teléfonos móviles, todos en silencio. Nos olemos y nos tocamos unos a otros sin querer.

Los altavoces anuncian estaciones y transbordos. Reconocemos el nombre del nuestro. Al salir del vagón tenemos la sensación de haber sido vomitados y dejar el convoy a gusto. Todos subimos las escaleras con tristeza, en silencio. Hay una ola de cabezas en la sombra a medida que avanzamos. Fin de trayecto, por favor desalojen el tren, dice los altavoces. Subimos unas escaleras metálicas en fila india adelantando los que se han parado a la derecha, con bolsas o carritos.



En la calle suenan las sirenas. La gente se agolpa en la puerta del autobús. Optamos por caminar. Todo el mundo tiene prisa. Un paseante rojo y luminoso nos impide cruzar la calle. Cuando se pone verde todos salen como en el inicio de una carrera. Los conductores de los coches parados se miran el reloj impacientes. Nosotros no tenemos tanta prisa; pero cuando de golpe se hace intermitente a ritmo de un sonido cíclico, date prisa parece decir, nos obligan a correr. Y todo el mundo quiere adelantarte empujando y dando codazos.

Cuando enciendo un cigarro me miran con recelo. En la plagada acera sólo vemos espaldas, que hemos de seguir pues arrean por detrás. Una parada podría ser desastrosa. Sólo podríamos hacerlo en los márgenes donde, a pesar del frío, se pone la gente que vende tonterías. Todos llevan un teléfono en la mano. Hablan solos u oyen música.

Llegamos a la clínica. Traspasamos una verja donde pone: Propiedad privada. Hay una cola delante de un monitor. La gente mete una tarjeta por la ranura a cambio de un papelillo. En el nuestro pone: Turno DZ2 Sala B. La sala B está repleta de gente en silencio mirando el móvil y un gran monitor lleno de letras y números difíciles de descifrar. De vez en cuando suena una nota aguda y la gente levanta la cabeza y miran su papelillo. Hace mucho calor. Las plantas tropicales están mustias. Un mapa lleno de flechas rojas indica un pretendido camino en caso de incendio. Esperamos que nada de eso ocurra. Yo abro un libro clandestino de un coreano del norte que logró sacarlo de su país. Me indigno ante esa sociedad que describe, tan burocrática, tan policial.

Nuestro turno aparece en el monitor. Nos levantamos. Una médico y su joven ayudante nos esperan sentadas detrás de una mesa. Nos sentamos por nuestra cuenta. Grandes amantes de la química, nos hablan de un montón de principios activos y nos recetan un montón de pastillas. Finalmente salimos contentos. Seguros de que a partir de ahora los caminantes luminosos siempre estarán verdes, que la gente nos saludará por la calle, que cambiarán su indumentaria gris con la primavera, que saldrá el sol y no será necesaria tanta tristeza. Y los del SAMUR no tendrán que reanimarnos.

sábado, 17 de febrero de 2018

el baile de las diosas antes del malhumorado yahvé

 

Nuestra conexión con la adoración de la diosa antigua está completamente rota, nos dice la artista Nina Paley, la autora de estos gifs cedidos gratuitamente en la red y que han sido extraídos de su película de animación en que explica la desaparición de la diosa por el patriarcado. Mi película trata sobre la misma historia: la colonización de las mujeres. El establecimiento de Yahvé como el Dios Único y masculino borró a la Diosa y la mayoría ni siquiera sabe lo suficiente para afligirse, argumenta.

El baile de estas venus prehistóricas y de culturas antiguas forma parte de una secuencia musical donde Moisés se enfrenta a todas ellas antes de la imposición del patriarcado y que también está en la red. El clip musical tiene como banda sonora la canción You Gotta Belive (Tienes que creer) escrita por Norman Whitfield y cantada por las Pointe Sister hacia 1976. Su letra puede interpretarse como un canto antipatriarcado cuando dice:

Dime hermano
qué te he hecho
para hacerte decir y tratarme
de la forma en que lo haces
Tienes que creer en algo
¿por qué no crees en mí?

La creencia hacia estas diosas del paleolítico superior dejó de practicarse hace muchos miles de años, aunque todavía no está claro si se trataban de divinidades femeninas vinculadas a la fertilidad o a la diosa Madre Tierra, o quizás podrían representar también un modelo de belleza de la época (de ahí surgió el nombre de ‘Venus’ para designarlas) o tan solo podrían tratarse de un simple amuleto. Todavía no existe un consenso científico sobre su verdadero significado, si es que algún día se consigue alcanzar. De lo que no cabe duda es que comparten un mismo modelo. Se trata de figuritas pequeñas que cabían en la palma de la mano. Están talladas en materiales como la piedra, el hueso o el marfil o elaboradas en terracota. Y lo que es más evidente: sus formas exaltan los atributos sexuales femeninos.

Para volverse loco, comenta Nina cuando reflexiona sobre la enorme popularidad de sus gifs gratuitos publicados en su blog, al menos sirven para difundir la cultura. Aunque su objetivo sea otro, al menos se harán famosas la Venus sentada de Catalhöyük, la de Hohle Fels, la de Willendorf y las otras diosas paleolíticas que ha animado.